Terminió ya la primera evaluación. Dieron las esperadas notas. Recogí mi título de la ESO (Educación Sucedánea Obligatoria*), de parte de Juan Carlos I. Un alto cargo del instituto (Jesús Masdemont, creo) nos ofreció polvorones (cómo se nota el espíritu fiestero navideño). Doña María Luisa me consigue El País. Se acaba el año. Comienza la navidad. Las calles se llenan de gente. Las “últimas cenas” del año tienen lugar. Se pierde de vista el instituto y a los de dentro durante un par de semanas. Fin del 2007.

Sí. Estuvo muy cachondo el año.

Bon nadal.

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* “La enseñanza destruída” de Javier Orrico

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