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¿Sinvergüenzas? Sí, y además, bobos.
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“El partido afirma que se personará en los caso abiertos
T. CALLEJA - Murcia – 28/11/2007
El Partido Popular de Murcia acumula ya 19 cargos públicos, entre ellos cuatro alcaldes y cuatro ex directores generales, imputados en presuntos delitos urbanísticos. En la última trama destapada, la de Totana, el pasado lunes, se hallan imputadas la mujer del anterior alcalde, del Partido Popular, Juan Morales -ahora aforado por su condición de parlamentario autonómico- así como su actual compañera sentimental.
El líder de los populares murcianos y presidente del Gobierno regional, Ramón Luis Valcárcel, afirmó ayer que el PP se va a personar en los procesos abiertos contra algún miembro de ese partido, si bien añadió que “todavía no hay una sola acusación firme, y ninguna sentencia firme”. Agregó que ya han sido archivadas 32 causas en las que estaban implicados militantes populares.
Hoy he visto a Mariano, tenía curiosidad por oír lo que decía. Nada nuevo. Rajoy y los dos panolos (sus majestades los señores José Luis y Miguel Ángel) diciendo tontadas trilladísimas como que “no gana el pepé, sino el pueblo”. Y bueno, en lo que se refiere a la multitud allí presente, no se qué es más gracioso: los niños pequeños (y tanto) ondeando banderitas de España que sus papás les ponían en ambas manos, los niños grandecitos aplaudiendo como cosacos hasta cuando Mariano parpadeaba, o la señora mayor que tenía delante, que de vez en cuando abría y cerraba un paraguas (con la bandera de España dibujada) no se muy bien con qué fin. Si es que la culpa es de ZP.

Veremos qué tal va el siguiente. Seguiremos informando.
Hace 16 años que murió el gran Freddy.
Cómo tocaba. Cómo cantaba. Cómo disfrutaba y cómo hacía y hace disfrutar.
Gracias por tu voz.
“La voz de la niña: Ya está ahí la lucecita.
La estación del pueblo está a media hora del caserío. Rara vez desciende algún viajero del tren o sube en él. Allá arriba queda la casa del Henar. Ya está cerrada, muda. Si quisiéramos ir hasta ella tendríamos que tomar el camino de los molinos de Ibangrande, pasar junto a las casa de Marañuela, ascender por la pendiente de Navalosa. Aquí abajo, a poca distancia de la estación, hay un puente de hierro que cruza un río; luego se mete por el costado de una loma.
Esta noche a la estación han llegado dos viajeros: son una señora y una niña. La señora lleva un ancho manto de luto; la niña viste un traje también de luto. Casi no se ve, a través del tupido velo, la cara de esta dama. Pero si la pudiéramos examinar, veríamos que sus ojos están enrojecidos y que en torno de ellos hay un círculo de sombra. También tiene los ojos enrojecidos la niña. Los dos permanecen silenciosas esperando el tren. Algunas personas del pueblo las acompaña.
En tren silba y se detiene un momento. Suben a un coche las viajeras. Desde allá arriba, desde la casa ahora cerrada, muda, si esperáramos el paso del tren, veríamos cómo la lucecita roja aparece y luego, al igual que toda las noches, todos los meses, todos los años, brilla un momento y luego se oculta.”
Azorín sabía escribir. Parecía que no, pero sí.
Tal día como hoy del año 1837, nacería este físico (no nace ya físico, cuidao’) que daría nombre a las fuerzas de estabilización molecular que forman un enlace químico no covalente (entre átomos no metálicos). Sí, esas, las fuerzas de Van der Waals (que empezaremos a re-estudiar los “químicos” dentro de muy poco).
Recordemos un poco de qué van y algo que llevamos hecho.
Bueno, se trata de dos tipos de fuerzas:
- Las dipolo-dipolo, atracción entre los dipolos de las moléculas polares.
- Las dipolo-dipolo inducido, producidas por las moléculas polarizadas próximas a átomos neutros que provocan en estos un desplazamiento de la carga electrónica, transformándolos en dipolos inducidos. Estas fuerzas son las que aparecen entre dipolos permanentes y dipolos inducidos.
- Las de dispersión, que hacen que en los átomos apolares se desplace la carga electrónica y se formen dipolos transitorios, pero la distribución de la carga cambia rápidamente, por tanto el momento dipolar es casi nulo. Pero en esa circunstancia ese pequeño dipolo puede llegar a polarizar una molécula cercana formando un dipolo inducido.
Y por último, tras esta útil (¿no?) lección, agradezco a este personaje de los Paises Bajos su duro trabajo, que le ha llevado a ocupar… menos de media página del libro de química. En todo caso, al menos queda constancia de lo que hizo.



